Fotografía comercial vs arte?

En muchas ocasiones, me pregunto cuan lejos está la fotografía de uso “comercial” y la de uso “artístico”.
Aparentan ser dos campos de trabajo irreconciliables; la fotografía artística parece estar más cerca de las musas y las reflexiones estéticas o espirituales, o filosóficas, o todas… y la fotografía “comercial” más cerca de las empresas, las grandes industrias, los maletines y el trabajo en cadena…
Creo que existen diferentes exigencias o diferentes públicos, o quizás ni eso… posiblemente, se trata de consumos en diferentes espacios mentales. El arte invade espacios y territorios sin cesar (parece que la creatividad continúa socialmente ligada(encadenada…) a la innovación) y la publicidad y la imagen comercial… esta sí que lo ha invadido todo… Así pues, nos encontramos ante dos disciplinas claramente invasoras, jejejeje…
El público al que se dirigen, no es necesariamente diferente, un empresario o un consumidor de un producto fabricado en serie, también puede tener necesidades estéticas, o inquietudes artísticas…
Este público, necesita un espacio (vaya si lo necesita!) para poder distinguir si el producto que consume es artístico o comercial.
Así, que fijaros si son diferentes estas disciplinas…
Por otro lado, ¿quién se atreve a decir que el arte no es un producto comercial? Aún quedan aquellos que piensan que lo etéreo del arte, (esos 21 gramos que pesa de más que un trabajo no artístico) no tiene precio… Y ese no precio parece que termina desembocando en un precio desorbitado, desencajado por no poder medir con exactitud el valor añadido del acto artístico…
En el sector empresarial del día a día las cosas son cuantificables, y se puede medir con exactitud. Esto sí es una diferencia, pero parece que tiene que ver más con el contexto de trabajo que con el producto.
Esta reflexión me abre más preguntas que respuestas, hay un interesante debate, que se acerca a la naturaleza del arte, y a muchos otros que no podría describir en estas pocas líneas.

Sin embargo, estas semejanzas y diferencias, me animan a pensar que ambas disciplinas son capaces de enriquecer a un mismo autor. De hecho, en mi opinión sobre la praxis, resulta saludable combinar ambas prácticas, (en las proporciones que nos sea posible),ya que se producen sinergias que desde la inmovilidad práctica o conceptual no sería posible.
Hace años un amigo me dijo, que para aprender a tocar un instrumento de música, era muy bueno aprender otro, ya que el oído se afinaba más. Creo que en el mundo de las “artes visuales” ocurre algo parecido, aunque esta sociedad nuestra se empeñe en clasificar con pocos apellidos a cada uno, y las etiquetas encorseten las diferentes prácticas personales.

Dicho todo esto… os invito a la exposición COMUNICARTE que tendrá en el centro Joaquín Roncal de la fundación CAI-ASC, del 16 de abril al 2 de mayo en Zaragoza.
Participamos un conjunto de “jóvenes” artistas aragoneses y está promovido por Rolde, Gobierno de Aragón y la Fundación CAI-ASC.

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