Fotografía de Huesca

Recogemos el “estilo” con el que nuestros compañeros fotógrafos nos acercaban imágenes hace un siglo, como Lucien Briet. Para poder comprender la forma en la que miraban el mundo, hay que intentar ponerse en su lugar. Hace cien años, las fotografías eran un recurso escaso. En su vertiente social, servían para retratar a las personas o familias que podían permitírselo, y para mostrar lugares pintorescos, que poder compartir, en forma de postales, cartas, etc. La fotografía de paisaje estaba íntimamente relacionada con la las técnicas compositivas y con la poética formal de la pintura decimonónica. Los fotógrafos de la época, amantes de la naturaleza y con una fuerte carga de romanticismo alemán sobre sus espaldas, eran encargados, no solo de retratar y documentar, sino de “embellecer” aquello que encontraban. Por eso, además de una técnica depurada, necesitaban poseer ciertas habilidades estéticas. Nada que ver con las que se desarrollarían a partir de Cartier Bresson, pero tan estudiadas y exactas, como las que el reportero francés, quería que resultaran casuales. Hoy en día parece que los derroteros van por otros cauces, pero la naturaleza, sigue siendo un tema de primera línea en fotografía, aunque lo lo estético y lo casual venga siendo desplazado por lo insólito en muchas ocasiones.

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