Huesca, un turismo diferente.




El fin de semana toca descansar, y si se puede hacer en un lugar tan mágico como el Pirineo, pues mejor que mejor. Hacer turismo cuando el carnaval sale por las calles de los pueblos, cuando las piedras dibujan historia y las cruces en los caminos indican la dirección al anochecer… nos permite atisbar la relación que el hombre ha establecido con el entorno en estas tierras. Los lugares y creencias mágicas aún hoy conservan su esencia; la que hizo que otras personas las significaran tiempo atrás. Respirar el aire del camino, que desde Loarre nos lleva a San Juan de la Peña al anochecer, no es algo que se pueda describir con facilidad. Tampoco la sensación de encontrarse con un Enjendro con cabeza de Carnero por la calle, al final de un día caminando por la nieve.
Y llegar al Monasterio de la Peña, atravesando las murallas de Escalete, nos deja la imagen de un espacio sin tiempo…

Las fotografías que os muestro no son oscuras, están repletas de historias, fábulas y leyendas. Hay que acercarse con cuidado y poner mucha atención, no solo con la vista, también hay que escuchar el viento entre las piedras y el eco de los cencerros por las montañas…

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