La imagen, en todas sus formas —fotográfica, audiovisual, simbólica— es, posiblemente, la herramienta de comunicación, expresión y reflexión social más poderosa que tenemos a nuestro alcance. A lo largo de los últimos años, he desarrollado proyectos donde la imagen no solo se presenta como medio estético, sino como vehículo de encuentro, escucha, reparación y construcción.

Cuando vinculamos la imagen a procesos artísticos y participativos, se abre un campo fértil para el autoconocimiento, el empoderamiento y el diálogo intercultural. La imagen nos permite mirar —y mirarnos— desde otros lugares. Romper barreras culturales, desafiar nuestras propias creencias y generar nuevas narrativas que integren la diversidad de voces, cuerpos y experiencias.

Mi trabajo parte de una convicción profunda: la creación visual tiene un papel clave en el cambio social, y puede convertirse en una herramienta real para la inclusión, la expresión de la diferencia, y la resignificación de la experiencia humana, especialmente en contextos de vulnerabilidad.

He desarrollado proyectos que abordan temas como la salud mental, la identidad de género, la diversidad funcional, la migración o el envejecimiento, siempre desde una perspectiva participativa y respetuosa. Trabajo desde el cruce entre la fotografía terapéutica, el arte comunitario, la pedagogía visual y la facilitación de procesos simbólicos, con la intención de que cada persona y cada grupo o equipo pueda encontrar su propia voz, mirada y ritmo en el acto de crear.


ÁLBUM DE VIDA, ALZHEIMER E IMAGEN

“Álbum de vida. Alzheimer e Imagen” es un proyecto pionero en el uso de la fotografía terapéutica como herramienta de apoyo emocional, estimulación cognitiva y refuerzo del vínculo afectivo entre personas con Alzheimer u otras demencias y sus cuidadores. Esta experiencia piloto parte de una mirada humanista y cultural hacia el envejecimiento, y tiene como objetivo principal mejorar la calidad de vida de los participantes a través de procesos creativos basados en la imagen fotográfica.

A través de una metodología visual centrada en la creación de un “álbum de vida”, el proyecto fomenta la reconexión con la identidad personal, el ejercicio de la memoria autobiográfica y la activación emocional positiva. Las imágenes —propias o seleccionadas— se convierten en puntos de anclaje para generar conversación, compartir recuerdos significativos y resignificar vivencias, especialmente en momentos donde el lenguaje verbal comienza a deteriorarse.

Desde un enfoque centrado en la persona y el cuidado emocional, el proyecto también ha ofrecido a los cuidadores un espacio donde explorar emociones positivas, fortalecer la empatía y renovar la relación con el ser querido más allá del deterioro. Esta doble mirada —enfermo/cuidador— es clave en el impacto transformador de la propuesta.

“Álbum de vida” fue desarrollado en el marco del proyecto europeo Dementia in cultral mediation, coordinado por Matía Fundazioa, donde se reflexionó colectivamente sobre el papel de las prácticas culturales y artísticas en la inclusión social y el bienestar de las personas con demencia. La participación en este contexto internacional aportó al proyecto una dimensión transdisciplinar y validación en el ámbito de la innovación social y cultural en salud.

PROYECTO SOMOS

Laboratorio visual sobre género, identidad y cambio cultural
Somos es una propuesta de laboratorio creativo que invita a explorar la identidad de género a través de la imagen fotográfica, entendida aquí como una herramienta de autoconocimiento, expresión y transformación social. Concebido como un espacio seguro, libre y colectivo, el proyecto propone una experiencia estética y reflexiva en la que cada participante crea una imagen autorreferencial, acompañada del hashtag común #somosgenero y otro hashtag individual que identifique simbólicamente su vivencia.

Este proyecto nace de la necesidad urgente de abrir espacios de exploración visual que acompañen el cambio cultural profundo que estamos viviendo en torno al género, la identidad y la diversidad. Inspirado en los enfoques de las teorías queer, los feminismos contemporáneos y las perspectivas postcolonialesSomos busca desafiar los discursos normativos sobre el cuerpo, los símbolos y las narrativas dominantes, proponiendo en su lugar un juego visual que hable desde las experiencias particulares.

Un espacio de juego, investigación y expresión colectiva

Somos no pretende definir qué es el género, sino hacer preguntas. ¿Cómo se expresa en mí? ¿Qué símbolos lo representan? ¿Qué fricciones me atraviesan cuando pienso en mi cuerpo, mi historia o mis referentes culturales? En un contexto donde los marcos binarios ya no bastan para explicar la complejidad de nuestras vivencias, este proyecto se convierte en un laboratorio de fotografía participativa desde donde ensayar nuevas formas de decirnos.

A través de dinámicas de creación visual guiada, los y las participantes se adentran en un proceso de autoexploración simbólica, eligiendo objetos, paisajes, gestos o encuadres que representen su experiencia con el género. No hay respuestas correctas, solo imágenes que dicen desde lo íntimo hacia lo colectivo. Esta metodología se apoya en la pedagogía visual, la fotografía terapéutica y las prácticas artísticas colaborativas, priorizando la diversidad de voces y la expresión libre.

Identidad, visibilidad y transformación

Cada imagen creada en Somos se convierte en un acto de visibilización: un testimonio visual que aporta a una narrativa plural sobre lo que significa vivir el género hoy. La publicación de estas imágenes en redes sociales con el hashtag #somosgenero no solo da forma a un archivo colectivo, sino que también plantea un gesto político y estético: ocupar el espacio público digital con discursos alternativos, afectivos y complejos sobre la identidad.

Este proyecto se sitúa en el cruce entre el arte comunitario, el activismo visual y la investigación social. Su objetivo no es solo personal —acompañar procesos de reflexión y autoconstrucción identitaria—, sino también social: generar preguntas y conversaciones sobre las normas, las violencias simbólicas, los estereotipos y los imaginarios que sostenemos en torno al género y la diversidad.

En un mundo en transformación

Vivimos un momento de transición cultural en el que se hace evidente la necesidad de nuevos lenguajes visuales para narrar realidades no hegemónicas. Las categorías tradicionales se desdibujan, los símbolos se desplazan, y aparecen tensiones que muchas personas experimentan en su día a día. Somos nace para habitar precisamente ese territorio de fricción, desde la sensibilidad, el juego y la imagen como forma de pensamiento.

Este tipo de iniciativas se alinean con una corriente global que reconoce el poder del arte y la fotografía como motores de cambio, inclusión y reparación simbólica. Desde este lugar, Somos se ofrece como una herramienta de transformación social, una propuesta educativa alternativa y un espacio de encuentro entre lo íntimo y lo político.

VIDEORETRATO PARTICIPATIVO

“Videorretrato participativo” es una pieza audiovisual breve pero intensa que busca generar un espacio de reflexión colectiva sobre los valores de la inclusión, el respeto a la diversidad y la empatía social. Esta obra nace desde la certeza de que todas las personas compartimos necesidades universales: el derecho a una vida digna, a ser reconocidas, a pertenecer, a amar y ser amadas. A través del lenguaje visual y el testimonio directo, este videorretrato invita a detenernos tres minutos para pensar: ¿cómo se construye una sociedad verdaderamente inclusiva?

El proyecto fue creado en colaboración con los alumnos del Curso de Especialización en Fotografía Terapéutica y Participativa y los usuarios y profesionales de la Fundació Ámbit, generando un proceso colaborativo y horizontal en el que cada persona tuvo un papel activo en la construcción de la narrativa visual.

Miradas que interpelan

Lejos de representar desde fuera, esta obra propone un enfoque participativo y situado: las protagonistas se representan a sí mismas, con sus voces, sus cuerpos y sus símbolos personales. El resultado es un mosaico íntimo y potente de microhistorias que nos colocan, como espectadores, frente a situaciones diversas —a veces cotidianas, otras profundamente existenciales— que invitan a mirar con el corazón.

El videorretrato participativo se convierte así en una herramienta de educación visual que no solo muestra, sino que interpela directamente, despertando conciencia sobre las barreras —visibles e invisibles— que dificultan la plena participación social de muchas personas.

Diversidad, valor y salud social

Esta obra parte de una convicción clave: la diversidad no solo enriquece, sino que es imprescindible para una sociedad más saludable. Y para que la diversidad se exprese en su plenitud, es necesaria la inclusión real. En ese sentido, este trabajo no es solo una pieza artística, sino un acto político, un gesto de reparación simbólica y una acción pedagógica.

Utilizando el videorretrato como herramienta participativa, se potencia la expresión personal de colectivos frecuentemente invisibilizados, y se genera una narrativa coral donde cada experiencia suma, matiza y amplifica la comprensión de lo humano.

Imagen, voz y transformación social

Desde un enfoque de arte comunitario y fotografía participativa, este proyecto se alinea con las metodologías visuales contemporáneas que promueven el protagonismo de las personas en la representación de sus propias vivencias. Se trata de generar procesos de empoderamiento simbólico, donde la imagen no es solo una estética, sino una forma de expresión política y emocional.

“Videorretrato participativo” es una invitación a mirar desde otro lugar. A ver la diferencia como riqueza. Y a pensar el arte no solo como producto, sino como proceso de transformación social.

VIDEO COMO TERAPIA

Corto de animación comunitario como actividad terapéutica.

PETO es un cortometraje de animación realizado colectivamente por personas con trastornos mentales graves, en el marco de un programa de arteterapia impulsado por la Fundación Agustín Serrate en el Centro de Día Arcadia. Esta obra nace desde el corazón de un proceso terapéutico, creativo y profundamente humano, en el que el arte y la animación se convierten en canales de expresión, empoderamiento y construcción colectiva de sentido.

La historia de PETO es la de un niño que, acompañado por su madre, deja su isla natal en busca de un futuro mejor. Navega en un simbólico barco de papel hasta llegar a una ciudad desconocida, misteriosa, donde sueña con encontrar amigos, jugar y empezar una nueva vida. Esta narración sencilla y conmovedora es, al mismo tiempo, una metáfora universal sobre la migración, el deseo de pertenencia y la búsqueda de un lugar propio en el mundo.

Arte, salud mental y empoderamiento

Lo más valioso de este proyecto no es solo el resultado final —una animación sensible y creativa— sino el proceso comunitario y terapéutico que lo sostiene. PETO es el fruto de meses de trabajo en grupo, donde las personas participantes no solo imaginaron la historia, sino que tomaron parte activa en todas las fases de su creación: guion, diseño de personajes, escenarios, doblaje, animación artesanal y edición.

Este enfoque está basado en el respeto absoluto por la autoría colectiva, la expresión individual y la promoción de la toma de decisiones autónomas. El rol del profesional responsable del taller fue acompañar y facilitar, no dirigir. Desde una perspectiva centrada en la persona, el trabajo se enfocó en favorecer el desarrollo creativo, la autoestima y el sentido de agencia de cada participante.

Un viaje simbólico que nos interpela a todos

A través de PETO, nos acercamos no solo al universo interior de sus creadores, sino también a sus imaginarios, miedos, deseos y preguntas. El relato de este niño que llega a una ciudad extraña y busca amigos, conecta con temas tan amplios como la migración, la inclusión, la infancia, la salud mental y el derecho a soñar. Su lenguaje visual, directo y honesto, nos toca porque no está mediado por filtros narrativos, sino por la verdad emocional de quienes lo han creado.

PETO es, por tanto, una herramienta de visibilización, pero también un acto de dignificación simbólica. En un contexto donde las personas con diagnóstico de trastorno mental suelen ser invisibilizadas o estigmatizadas, este tipo de iniciativas generan un cambio de mirada: no desde el déficit, sino desde la potencia creativa y la capacidad de construir relatos propios.

Cortos de animación para transformar

Este proyecto forma parte de una línea de trabajo que integra arte, salud mental, pedagogía visual y animación comunitaria. Se alinea con tendencias internacionales que reconocen el arte como herramienta de transformación social y salud colectiva, especialmente en contextos de vulnerabilidad psicosocial.

PETO no es solo una historia para ver: es una experiencia que nos invita a sentir, empatizar y cuestionar nuestros propios prejuicios. Una obra que demuestra cómo la creación audiovisual comunitaria, cuando está bien acompañada, puede ser un espacio terapéutico y profundamente emancipador.

FOTOGRAFÍA PARA LA INSERCIÓN LABORAL

ANDAMOS es una iniciativa creativa y comunitaria que surge de la colaboración entre personas neurodivergentes y profesionales del ámbito psicosocial. Durante dos meses, un equipo compuesto por tres personas con síndrome de Asperger, una con espectro autista y tres profesionales ha desarrollado este proyecto único con un propósito claro: explorar, visibilizar y resignificar la cultura latente del casco urbano de Huesca, especialmente en las zonas recientemente peatonalizadas.

Este proyecto parte de una premisa fundamental: todas las personas tenemos derecho a interpretar y habitar el espacio público desde nuestras propias miradas, ritmos y sensibilidades. ANDAMOS propone, por tanto, una forma de recorrer la ciudad diferente, pausada, atenta. Un caminar que no solo es desplazamiento, sino también observación, escucha y creación de vínculos con el territorio.

Un laboratorio de ciudad y diversidad

La peatonalización reciente de algunas zonas del centro de Huesca ha abierto nuevas posibilidades para el uso social, cultural y simbólico del espacio público. En ese contexto, ANDAMOS se convierte en un laboratorio vivo de participación comunitaria, donde la ciudad no se observa desde fuera, sino que se camina desde dentro, integrando experiencias, memorias y percepciones de quienes, habitualmente, no son considerados protagonistas del relato urbano.

El proceso ha estado guiado por una metodología inclusiva que favorece la expresión de cada integrante del equipo, poniendo en valor la diversidad cognitiva y sensorial como una riqueza en la mirada sobre el entorno. Desde la neurodiversidad, se han generado ideas, mapas sensibles, registros visuales y narrativos, pequeños gestos artísticos y propuestas de intervención que hablan de pertenencia, deseo, incomodidad o belleza, siempre desde la experiencia directa del lugar.

Cultura latente y arte situado

ANDAMOS ha trabajado con el concepto de “cultura latente”, entendida como esa red de historias, símbolos, afectos y memorias invisibles que habitan las calles más allá de los circuitos turísticos o comerciales. A través del caminar colectivo, se han activado rutas que conectan plazas, esquinas, detalles arquitectónicos, huellas del pasado y pequeños gestos cotidianos. El andar se convierte aquí en una práctica artística y política que transforma la relación con el territorio.

Esta propuesta se enmarca dentro de las prácticas de arte situadoeducación visualinclusión social y creación colaborativa, demostrando cómo el espacio urbano puede ser un recurso pedagógico y una herramienta de empoderamiento ciudadano. ANDAMOS es, también, una apuesta por el arte como mediador entre personas y contextos, capaz de tender puentes entre lo diverso.

Una ciudad más caminada, más inclusiva

Con este proyecto, no solo se da visibilidad a la experiencia urbana de personas neurodivergentes, sino que se reivindica su papel activo en la construcción simbólica y social de la ciudad. Caminar juntos, desde la diferencia, permite descubrir lo que normalmente se pasa por alto, reconectar con la ciudad y construir nuevas narrativas de inclusión.

ANDAMOS es un gesto de presencia. De ocupar el espacio desde lo sensible. De caminar la ciudad para transformarla.

FOTOGRAFÍA TERAPÉUTICA

Proyecto de fotografía y habilitación psicosocial

Centro de Día Arcadia · Fundación Agustín Serrate · 2009 – 2017

Este proyecto de largo recorrido nació con una premisa clara: explorar el potencial de la fotografía como herramienta simbólica, creativa y relacional dentro de los procesos de habilitación y rehabilitación psicosocial. Durante ocho años, en el contexto del Centro de Día Arcadia de la Fundación Agustín Serrate, hemos trabajado con personas con trastornos de salud mental en un espacio de creación colectiva, expresión personal y acompañamiento visual.

Más allá de un conjunto de talleres de arte y fotografía, este proyecto fue un proceso sostenido en el tiempo, donde el trabajo con la imagen permitió abordar temas como la identidad, la memoria, el cuerpo, la mirada propia y ajena, el territorio cotidiano y los vínculos. La fotografía sirvió no solo como medio técnico, sino como lenguaje simbólico, como forma de confrontar ideas, resignificar vivencias y construir relatos propios.

El enfoque estuvo siempre centrado en la persona: se buscó favorecer la autonomía, la toma de decisiones, la autoestima y desarrollar los pensamientos simbólicos y crítico. A través de dinámicas participativas, ejercicios de creación visual y espacios de diálogo, las imágenes se convirtieron en herramientas para nombrar lo que a veces no se puede decir con palabras.

Este proyecto también generó un marco de investigación y sistematización, que dio lugar a la publicación de un artículo en 2015, donde se recoge parte de la experiencia y los aprendizajes obtenidos. Este estudio se centró en observar el impacto de la fotografía en los procesos de subjetivación, vínculo social y expresión emocional dentro del ámbito de la salud mental comunitaria.

Puedes consultar el artículo completo en la página de artículos. Proyecto de fotografía y habilitación psicosocial.

PROGRAMA DE ARTE TERAPIA

Mural “La Huerta”

Arteterapia, fotografía y transformación psicosocial
Fundación Agustín Serrate · 2012

Dentro del programa de arteterapia y fototerapia desarrollado en la Fundación Agustín Serrate, se enmarca el proyecto mural “La Huerta”, una experiencia de creación colectiva con un fuerte componente simbólico y rehabilitador. Este mural fue concebido como una acción artística comunitaria llevada a cabo por personas con trastornos mentales graves (TMG), con el acompañamiento del equipo de arte y salud de la Fundación.

Durante el primer trimestre de 2012, se nos propuso crear una pieza visual que diera visibilidad a un proceso de transformación real: la recuperación de una huerta ecológica, en su momento abandonada, que fue rehabilitada por profesionales y usuarios del centro para convertirse en un espacio de cultivo sostenible, cuidado compartido y conexión con la tierra.

Desde el grupo de trabajo de fototerapia, asumimos el reto no solo como una propuesta estética, sino como una oportunidad para profundizar en los procesos de empoderamiento, expresión simbólica y resignificación del entorno. La creación del mural implicó un recorrido tanto interior como exterior: se trabajaron las emociones, memorias, vivencias y vínculos que las personas participantes asociaban con la tierra, la siembra, el cuidado, el tiempo y la espera.

Imagen y transformación desde lo cotidiano

El mural está compuesto por fotografías realizadas y seleccionadas por el grupo, que no solo documentan la transformación física del espacio, sino que capturan también el valor emocional y relacional del proceso. A través de estas imágenes, se transmite la belleza de un entorno recuperado, pero sobre todo, se celebra la capacidad de transformación de las personas que lo hicieron posible.

Visibilidad, cuidado y conexión con el entorno

El proyecto tuvo un doble objetivo:
– Por un lado, visibilizar de forma creativa y poética el trabajo realizado por los usuarios y profesionales de la Fundación.
– Por otro, profundizar en los objetivos psicosociales del programa de arteterapia, favoreciendo la expresión simbólica, la autoestima, el vínculo con el entorno y el reconocimiento del propio proceso de cambio.

Este mural no es una obra decorativa. Es un gesto de pertenencia, un relato colectivo hecho imagen, y una afirmación clara: la creatividad puede ser una vía concreta y poderosa para la rehabilitación psicosocial.

PROYECTOS DE CREACIÓN

El cuento de Paco Yunque

Alegoría animada sobre la diferencia, los opuestos y la imaginación

El cuento de Paco Yunque es un cortometraje de animación realizado en 2004 que nos adentra en un mundo alegórico y simbólico, donde la relación entre padre e hijo se convierte en una metáfora profunda sobre los contrastes esenciales que nos habitan: razón e intuición, rigidez y juego, control y libertad.

El protagonista, Paco Yunque, es un personaje cuya cabeza, con el paso del tiempo, se ha ido transformando en un pesado yunque de hierro. Esa cabeza yunque representa la carga de lo establecido, la rigidez del deber, el peso de la costumbre o del miedo. Su hijo, en cambio, tiene por cabeza un globo ligero, lleno de fantasía, ilusión y posibilidad. Uno arrastra. El otro flota. Entre ambos, se genera un lazo tenso pero necesario, donde la diferencia no es obstáculo, sino oportunidad de encuentro.

Este corto, realizado con una estética inspirada en el universo poético de Antoine de Saint-Exupéry y en la sensibilidad visual de Tim Burton, presenta una historia atemporal que nos invita a reflexionar sobre cómo convivimos con nuestras propias contradicciones internas y con la diferencia en los demás.

Una fábula sobre lo humano

Más allá del relato aparente, Paco Yunque plantea una pregunta universal:
¿Qué hacemos con nuestras partes más pesadas, más rígidas, más heridas, cuando nos enfrentamos al deseo de volar, de imaginar, de cambiar?

La historia habla de vínculos generacionales, pero también de nuestra estructura psíquica: el adulto que llevamos dentro y el niño que sobrevive; el peso de lo heredado y la ligereza de lo que todavía puede ser. A través del lenguaje de la animación, este cuento se convierte en una herramienta visual poderosa para abordar temas como la empatía, la aceptación de la diferencia, la integración de los opuestos y la capacidad de reconciliarnos con lo que somos.

Arte visual, metáfora y pedagogía

El proyecto ha sido utilizado en contextos educativos y terapéuticos como material de reflexión en torno a la identidad, la convivencia, la autoaceptación y los vínculos familiares. Su estética cuidada y narrativa simbólica lo hacen ideal para iniciar diálogos sobre lo invisible, lo emocional y lo profundo, tanto en la infancia como en la adultez.