3 ejercicios para hacer que la fotografía se vuelva terapéutica cada día

3 ejercicios para hacer que la fotografía se vuelva terapéutica cada día


Vivimos en un mundo repleto de imágenes. En los medios, en las redes, en nuestro teléfono, en nuestro viejo álbum familiar… Incluso en nuestros sueños aparecen imágenes de forma continua.

Vemos y hacemos muchísimas imágenes al final del día y de entre todas, algunas nos produce una sensación especial. En ocasiones, tomar o mirar estas fotos nos llega a resulta “terapéutico”, liberador o incluso sanador. Otras veces, nos “enganchamos” a hacer fotos y no podemos parar de disparar… bueno, solo para verlas en soledad o para compartirlas. Hay algo que “sienta bien” al mirar estas fotos o al compartirlas. ¿Quizá nos produce cierta satisfacción mirar una foto que acabamos de tomar?¿Quizá nos produce cierta ilusión pensar que alguien verá esa foto que tomamos y que tanto nos gustó?

Podemos afirmar que hay ocasiones en que la fotografía parece volverse terapéutica y esto tiene un potencial que está al alcance de cualquier persona, ¿interesante verdad?

Os propongo tres formas sencillas para dar más espacio a este potencial en nuestro día a día. Al fin y al cabo, ¿a quién no le gusta que su día a día tenga más actividades que promuevan su bienestar?

1- Hacer más fotos. Muchas más.

Sobre todo:

  • cuando miramos por la ventana con la mirada perdida
  • cuando alguien nos acaba de mandar un mensaje y sonreímos
  • cuando algo es tan aburrido que queremos salir corriendo

Tomar fotografías puede resultar terapéutico en su propia práctica, sencillamente porque en cada disparo trabajamos sin saberlo la voluntad y la toma de decisiones: tomamos decenas de decisiones como el encuadre o la luminosidad en milésimas de segundo. Además, hay situaciones en las que entramos en contacto con nosotros mismos de una forma especial.

2- Poner boca abajo una foto cuando nos resulta muy impactante y volver a mirarla en esta posición. Pensar durante un minuto qué nos está transmitiendo.

Este sencillo ejercicio nos dará más espacio para integrar aquello que acabamos de ver con todo lo que ya traemos en nuestra propia “mochila”.

3- Mandar más fotos a nuestros seres queridos de cosas y lugares que hemos compartido. La fotografía nos une, nos acerca. ¿Qué mejor forma de decirle a alguien que nos acordamos de ella/él que con una fotografía? No son solo palabras, es su imaginación volviendo al lugar que acabas de fotografiar.

Si quieres conocer más sobre esta herramienta, quizá quieras ver alguno de los vídeos donde hablamos de la Cara B” de la fotografía“, o conocer las formaciones con las que ayudamos a conocer y practicar la fotografía terapéutica en Instituto 8.

3 exercises to make photography become therapeutic every day

We live in a world full of images. In the media, on the networks, on our phone, in our old family album… Even in our dreams, images appear continuously

We see and make a lot of images at the end of the day and of all of them, some of them produce a special feeling. Sometimes, taking or looking at these pictures is “therapeutic”, liberating or even healing. Other times, we get “hooked” on taking pictures and can’t stop shooting… well, just to look at them alone or to share them. There is something that “feels good” about looking at these photos or sharing them. Maybe we get some satisfaction from looking at a photo we have just taken? Maybe we get some illusion from thinking that someone will see that photo we took and that we liked so much?

We can say that there are times when photography seems to become therapeutic and this has a potential that is within the reach of anyone, isn’t it?

I propose three simple ways to give more space to this potential in our daily lives. After all, who doesn’t like that their day to day has more activities that promote their well being?

1- Take more photos. Many more.

Above all:
when we look out the window with a lost gaze
when someone has just sent us a message and we smile
when something is so boring that we want to run away

Taking pictures can be therapeutic in your own practice, simply because in each shot we work without knowing the will and decision making: we make dozens of decisions such as framing or luminosity in milliseconds. In addition, there are situations in which we come into contact with ourselves in a special way.

2- Putting a photo upside down when it is very shocking to us and looking at it again in this position. Think for a minute what it is transmitting to us.

This simple exercise will give us more space to integrate what we have just seen with everything we already have in our own “backpack”.

3- Send more photos to our loved ones of things and places we have shared. What better way to tell someone that we remember them than with a photograph? It’s not just words, it’s their imagination returning to the place you just photographed.

If you want to know more about this tool, you may want to watch some of the videos where we talk about the “B side” of photography”, or learn about the training courses with which we help you learn and practice therapeutic photography at Instituto 8.

Fotografía de portada: Daria Shevtsova. Resto de imágenes: Libres de derechos obtenidas en Pexels.com y David Viñuales

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