Ética fotográfica en fotoperiodismo

Ética fotográfica en fotoperiodismo

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Uncategorized

De sobras es conocida la ambigüedad del medio fotográfico y de las posibilidades expresivas y documentativas que ofrece.
Desde la prueba forense a hasta la fotografía de autor, la fotografía como medio posibilitador de imágenes,  ocupa una posición de gran relevancia en la forma en la que consumimos la información.

En este sentido, vengo reflexionando sobre un tema que no es nuevo y del que ya se viene hablando hace días en los medios especializados: la ética fotográfica, sobre todo, centrada en el fotoperiodismo.
El fotoperiodismo, es quizás el ámbito fotográfico más denostado y sensible a la manipulación de imágenes.
En este ámbito se abre la brecha entre “información” y  “opinión”, que puede caer finalmente en la “manipulación”.
Su sensibilidad está supeditada a la “fidelidad” o “imparcialidad” que se presuponga a una información dada.
Recuerdo ahora varios casos de “fraude informativo” que han dado la vuelta al mundo, como el de aquel podre animal embadurnado en petróleo para una fotografía que quería impactar y censurar sobre la guerra del Golfo, o aquella en la que a una chica le estaba dando un ataque de ansiedad en medio de una manifestación antiglobalización y a su imagen se le acompañó de una significación totalmente diferente por un fotógrafo avispado…
Hace poco he visto publicada en un medio regional una fotografía panorámica de 360º transformada en una imagen tradicional (bidimensional) con una fuerte deformación de la perspectiva, como ejemplo fidedigno de las últimas nevadas caídas este invierno.

Los límites éticos de la manipulación y la opinión son complejos de establecer, pero ¿no deberían existir en tanto que práctica profesional? o es que realmente… todo el campo es orégano…

Esta entrada tiene un comentario

  1. jota

    Efecticamente. La fotografía es un campo abonado para la manipulación. En mi opinión, los profesionales del foto-periodismo conocen bastante bien los límites, lo cual no implica que utilicen en determinados casos tal conocimiento para saltárselos con conocimiento de causa, para flirtear con la mentira sin ser descubiertos. Este poder que tiene la fotografía para mentir con total fidelidad (curiosa paradoja) e impunidad se debe en gran medida a lo indefenso que está el público en general ante una imagen, es decir: todos estamos bastante preparados para leer, analizar y comprender un texto, pero ¿quién está preparado para leer, analizar y comprender una imagen?. A esta capacidad en la que no hemos sido instruídos, a pesar de que hoy la comunicación se basa más que nunca en imágenes, algunos autores lo llaman “Alfabetización Visual” (La sintaxis de la imagen – Donis A. Dondis – Editorial Gustavo Gili) http://ggili.com.mx/es/tienda/productos/la-sintaxis-de-la-imagen?taxon_id=114

    Suelo poner un ejemplo para ilustrar hasta qué punto no podemos distinguir la verdad de la mentira en la fotografía: le muestro una foto de un arbol a alguien y le peregunto: ¿Qué es esto?. El 99% responde: “Es un árbol”. Yo respondo: “Falso. Es LA FOTO DE UN ARBOL”.
    En una imágen fotográfica, da igual el género al que pertenezca, no existe la objetividad. Esto es algo fácil pasar por alto dado que, aparentemente, una foto refleja la realidad por medios mecánicos de captación directa. En realidad, la foto solo muestra la parte de la escena que el fotógrafo ha decidido incluir en el encuadre. El fotoperiodista determina el punto de vista de la historia.
    Actualmente la mayoría de las personas que conozco, incluso profesionales de la imagen, creen estar a salvo del engaño fotográfico porque conocen bien los “trucos de photoshop”, su potencial. Pero los niveles posibles de manipulación que puede ejercer la fotografía, utilizada con fines ilegítimos, van mucho más allá del retoque digital publicitario. En fotografía comercial, ya sea con fines artísticos o de venta de productos, casi todo es lícito. En cambio en foto-periodismo, la deontología del profesional es necesaria y exigible. Un tramposo sólo queda al descubierto si le pillan el truco, por lo que introducir en la educacion básica unas mínimas nociones de alfabetización visual es muy necesario. Las imágenes lo inúndan todo y sustituyen paulatinamente al texto.

Comentarios cerrados.